“Siempre confiamos en la verdad”

“Hemos decidido creer en las Instituciones, y desde el principio de esta lucha hemos tenido la certeza de que teniendo la verdad de nuestra parte, no había posibilidades de que el tiempo no nos diera la razón”. Misael Payares.

Hace poco menos de un año las más de cien familias campesinas desplazadas agrupadas en ASOCAB (Asociación de Campesinos de Buenos Aires) soportaban con dignidad una feroz arremetida mediática. A través de los principales medios de comunicación colombianos la entonces Fiscal General de la Nación y el entonces Ministro del Interior las calificaban de “falsas víctimas”, y de paso señalaban a las organizaciones defensoras de derechos humanos que las respaldan, a la Universidad Javeriana, y a dos embajadas, de “orquestar un complot para defraudar al Estado Colombiano”. Los empresarios palmeros que se beneficiaron del destierro posaban como víctimas y las voces más radicales, las mismas que han impulsado la división de la comunidad, pedían a gritos la cabeza del Ministro de Agricultura.

Tales acusaciones se basaban en la decisión de una Fiscal de Cartagena en la cual se sostenía que la comunidad nunca había sido víctima de desplazamiento, que por el Municipio de El Peñón, sur de Bolívar, jamás habían pasado los paramilitares, y se llegaba a afirmar que los líderes de la comunidad tenían vínculos estrechos con grupos guerrilleros. A su vez, la decisión se basaba en la declaración de un hombre humilde que de la noche a la mañana abandonó la causa de ASOCAB, diciendo que había mentido sobre su condición de desplazado y se convirtió en empleado de Aportes San Isidro S.A.S; la empresa palmicultora que en 2008 compró las tierras al supuesto propietario, Jesús Emilio Escobar.

Los campesinos y campesinas de Las Pavas inmediatamente le dieron la cara al país, se congregaron en la Plaza de Bolívar de Bogotá y le exigieron a los funcionarios que rectificaran sus palabras. “Nos hacen la guerra porque queremos sembrar en paz. Acaso con una yuca o con una papaya vamos a hacer la guerra? Los campesinos no tenemos con qué hacer la guerra ni nos interesa, simplemente queremos vivir y sembrar en paz, que nuestros derechos sean respetados.” Misael Payares, uno de los representantes de la comunidad tuvo ese día la oportunidad de dirigirse al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, y le entregó una fotografía en la que aparecía un joven campesino sembrando maíz. Al estrechar su mano le dijo: “Señor Presidente, para esto es que necesitamos la tierra de Las Pavas”.

Esta comunidad retornó pacíficamente a Las Pavas el 4 de Abril de 2011, después de ser desplazada forzadamente en dos ocasiones y desalojada por la fuerza pública en un procedimiento ilegal. Desde entonces (desde siempre) su lucha ha sido una lucha pacífica, digna, constante, una lucha contra el hambre, contra la pobreza, contra la imposición sangrienta de un modelo que convierte a los campesinos en siervos y los obliga a producir insumos industriales donde antes se cultivaban alimentos. Además de la destrucción del medio ambiente y de los consecuentes perjuicios para las comunidades aledañas, los “paveros” han soportado la humillación de las calumnias amplificadas por los medios de comunicación, las amenazas, las agresiones físicas y morales, la destrucción de sus cultivos y de sus ranchos ante la pasividad cómplice de las autoridades locales, ataques a sus animales, la destrucción de su tejido social, han tenido que ver cómo amigos y parientes, por física necesidad, se han convertido en empleados de la empresa palmera.

Hoy, la Corte Constitucional se ha ratificado en su decisión de proteger el derecho a la posesión de los campesinos y campesinas de Las Pavas; y el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) ha decretado la ilegitimidad de la propiedad de Aportes San Isidro sobre la totalidad de la hacienda Las Pavas. Se abre el camino para que los predios que la componen sean titulados a una comunidad, que haciendo productiva una tierra abandonada en los años ochenta por los capos del narcotráfico, adquirió legítimamente el derecho de posesión sobre ella.

Los campesinos y campesinas de Las Pavas decidieron creer en las Instituciones y el tiempo les está dando la razón. Las organizaciones e individuos que desde el principio les hemos acompañado, y aquellos que en el camino nos hemos sumado a su lucha, les felicitamos y compartimos su alegría, les reiteramos que no están solos; pero advertimos el riesgo latente de una reacción violenta de parte de quienes han manifestado explícitamente su oposición radical a la restitución de tierras a las víctimas de la violencia en Colombia.

Por lo tanto exigimos a todas las entidades gubernamentales comprometidas en la protección de las víctimas y en la política de restitución de tierras, brindar todas las garantías necesarias para que se hagan efectivas las recientes decisiones que favorecen a la comunidad. El retorno de las familias que han sufrido el despojo violento de sus tierras y la posibilidad de reconstruir sus proyectos de vida en condiciones dignas es el primer paso hacia la paz que todos buscamos.

Anuncios

Acerca de retornoalaspavas

Por el retorno a la tierra con economía campesina y soberanía alimentaria
Esta entrada fue publicada en Información y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s