“Hemos decidido creer en las Instituciones, y desde el principio de esta lucha hemos tenido la certeza de que teniendo la verdad de nuestra parte, no había posibilidades de que el tiempo no nos diera la razón”. Misael Payares.

Hace poco menos de un año las más de cien familias campesinas desplazadas agrupadas en ASOCAB (Asociación de Campesinos de Buenos Aires) soportaban con dignidad una feroz arremetida mediática. A través de los principales medios de comunicación colombianos la entonces Fiscal General de la Nación y el entonces Ministro del Interior las calificaban de “falsas víctimas”, y de paso señalaban a las organizaciones defensoras de derechos humanos que las respaldan, a la Universidad Javeriana, y a dos embajadas, de “orquestar un complot para defraudar al Estado Colombiano”. Los empresarios palmeros que se beneficiaron del destierro posaban como víctimas y las voces más radicales, las mismas que han impulsado la división de la comunidad, pedían a gritos la cabeza del Ministro de Agricultura.
Tales acusaciones se basaban en la decisión de una Fiscal de Cartagena en la cual se sostenía que la comunidad nunca había sido víctima de desplazamiento, que por el Municipio de El Peñón, sur de Bolívar, jamás habían pasado los paramilitares, y se llegaba a afirmar que los líderes de la comunidad tenían vínculos estrechos con grupos guerrilleros. A su vez, la decisión se basaba en la declaración de un hombre humilde que de la noche a la mañana abandonó la causa de ASOCAB, diciendo que había mentido sobre su condición de desplazado y se convirtió en empleado de Aportes San Isidro S.A.S; la empresa palmicultora que en 2008 compró las tierras al supuesto propietario, Jesús Emilio Escobar.
Los campesinos y campesinas de Las Pavas inmediatamente le dieron la cara al país, se congregaron en la Plaza de Bolívar de Bogotá y le exigieron a los funcionarios que rectificaran sus palabras. “Nos hacen la guerra porque queremos sembrar en paz. Acaso con una yuca o con una papaya vamos a hacer la guerra? Los campesinos no tenemos con qué hacer la guerra ni nos interesa, simplemente queremos vivir y sembrar en paz, que nuestros derechos sean respetados.” Misael Payares, uno de los representantes de la comunidad tuvo ese día la oportunidad de dirigirse al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, y le entregó una fotografía en la que aparecía un joven campesino sembrando maíz. Al estrechar su mano le dijo: “Señor Presidente, para esto es que necesitamos la tierra de Las Pavas”. Sigue leyendo →